El Museo de Grabado de Toledo, al que acaba de acceder, expone la colección más extensa que existe de grabados sobre la ciudad en su conjunto y sobre los monumentos que la forman. El visitante puede examinar detenidamente cada imagen, y ampliar el formato hasta alcanzar el máximo detalle. Para que eso sea posible, la digitalización de los grabados que se exponen se ha hecho con un elevado grado de resolución. Los grabados que pueden contemplarse en este Museo virtual son algunos de ellos de dimensiones reducidas, y en muchas ocasiones forman parte de libros a los que ilustran. Estas razones, unidas a algunas otras, como el deterioro que los grabados sufren con la incidencia de la luz, y la dificultad de apreciar el detalle de los grabados cuando estos se exponen en paredes o vitrinas, hace que la presentación informática de los grabados resulte particularmente adecuada. El conjunto histórico de Toledo, que ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, se ha reproducido por los grabadores desde los siglos más lejanos hasta nuestros días, utilizando las técnicas más diversas: xilografía, buril, aguafuerte, litografía, serigrafía… En algunos casos se trata de vistas panorámicas de la ciudad, y en otros de escenas urbanas y de monumentos. Como el grabado ha sido, durante muchos siglos, la única técnica de reproducción de imágenes -la fotografía no tomaría el relevo hasta las últimas décadas del siglo XIX-, los grabadores han tenido una especial preocupación por la fidelidad, y por esta razón el grabado de Toledo es un testimonio insustituible para conocer cómo era la ciudad en épocas pasadas, antes de sufrir el deterioro producido en unos casos por las guerras y las desamortizaciones, y en otros por la desidia y el abandono.